Del 1 al 2 de octubre, tuve la oportunidad de asistir a la Cumbre sobre Pesca Responsable de la Alianza Global para los Productos del Mar, celebrada en Cartagena, Colombia. El evento reunió a líderes del sector, ONG, funcionarios gubernamentales y productores para explorar cómo el sector pesquero puede seguir evolucionando hacia cadenas de suministro más sostenibles y resilientes.
La agenda de la cumbre fue exhaustiva y con visión de futuro, centrada en ir más allá de las palabras para lograr un impacto cuantificable. Las sesiones abarcaron la política comercial, la trazabilidad, las estrategias de los compradores y la inclusión de la pesca a pequeña escala, fomentando conversaciones significativas y orientadas a la acción.
Tuve el honor de participar en debates que exploraban cómo las cadenas de suministro pueden impulsar mejoras tangibles en el agua, desde el avance de proyectos de mejora de la pesca hasta la creación de un mejor acceso al mercado para los pequeños productores. Estas sesiones brindaron la oportunidad de compartir las ideas del trabajo SFPsobre la conexión entre compradores, pesquerías y herramientas basadas en datos para promover el abastecimiento responsable. Y lo que es más importante, ofrecieron un espacio para intercambiar ideas con compañeros de todo el sector y aprender cómo otros están abordando retos similares mediante la colaboración, la innovación y el compromiso a largo plazo con la sostenibilidad.
Pasar de proyectos a sistemas
Un tema recurrente en muchas sesiones fue la necesidad de ir más allá de los proyectos piloto individuales y abordar la sostenibilidad de los productos del mar a nivel sistémico. Temas como el impacto del clima en las poblaciones, la resistencia a los antimicrobianos y los flujos comerciales mundiales pusieron de relieve que el futuro de los productos del mar depende de la cooperación entre los mercados, los gobiernos y los productores.
El papel de los mercados
La demanda del mercado como motor del cambio
Uno de los mensajes clave de la cumbre fue que los compradores y minoristas tienen el poder de moldear el futuro de los productos del mar: al establecer expectativas claras en materia de sostenibilidad, las mejoras se propagan a lo largo de toda la cadena de suministro. Los estudios de casos mostraron cómo la demanda del mercado ha acelerado los avances en los proyectos de mejora pesquera (FIP), lo que demuestra que la influencia comercial puede ser una fuerza impulsora de la responsabilidad medioambiental y social.
Lo que destacó la agenda
La tecnología, las políticas y las perspectivas regionales están cobrando protagonismo.
La cumbre abarcó una amplia gama de temas, todos ellos orientados hacia un enfoque más integrado de la sostenibilidad:
- Las sesiones sobre trazabilidad, estándares de datos y herramientas digitales pusieron de relieve que la tecnología es ahora esencial para garantizar la credibilidad y la transparencia de las cadenas de suministro.
- Los debates sobre los mecanismos de mercado y los modelos de adquisición mostraron cómo los compradores están redefiniendo las expectativas y la responsabilidad en el abastecimiento de productos del mar.
- El análisis en profundidad delas interfaces entre ciencia y política, la gobernanza y el comercio puso de relieve cómo la regulación, los incentivos y las fuerzas del mercado deben alinearse para lograr un impacto real.
- La inclusión de perspectivas latinoamericanas dotó al evento de mayor relevancia y garantizó que las realidades regionales influyeran en los debates globales.
Oportunidades por delante
Del diálogo a la aceleración
La cumbre dejó claro que, aunque los avances son evidentes, el verdadero esfuerzo apenas está comenzando. El sector pesquero está listo para avanzar, la colaboración a lo largo de la cadena de valor se está profundizando, las nuevas herramientas y datos están haciendo que la sostenibilidad sea más alcanzable, y el abastecimiento responsable se considera cada vez más como una necesidad empresarial en lugar de un compromiso opcional.
En SFP, nuestra misión es seguir conectando mercados, productores y conocimientos de manera que se impulsen mejoras cuantificables en el agua. Eventos como este nos ayudan a centrar nuestra atención en lo que realmente impulsa el cambio: alinear los incentivos comerciales con los resultados de sostenibilidad, garantizar que las mejoras se verifiquen en el agua y mantener el rendimiento medioambiental y social en el centro de las cadenas de suministro de productos del mar. Lo que suceda a continuación dependerá de la eficacia con la que convirtamos los compromisos en acciones cuantificables. Los debates de Cartagena marcaron la pauta para la siguiente fase, en la que la colaboración no solo se fomenta, sino que se espera, y en la que son los resultados, y no las intenciones, los que definen el impacto.